Um escritor frouxo

Todavía hoy me pregunto por qué ese interés por mi parte en asesinar a los intrusos, es decir, a los lectores. Lo más probable es que simplemente deseara liquidarlos para evitar que pudieran descubrir que era un escritor incipiente y humano, demasiado incipiente, demasiado humano, y flojo. Pero a la vista de lo que años después fue sucediendo con mi escritura, puede que sobre todo me molestara que alguien, tras leerme, pudiera llegar a creer que ya sabía algo de mí. Porque, si se piensa bien, yo siempre he escrito ocultándome, dando falsas pistas y al mismo tiempo ofreciendo al lector aspectos insólitos de mis diferentes personalidades, todas verdaderas. Nada me molestaría más que saber quién soy, aunque la tensión de mi escritura procede de ahí, pues viene siempre de la empecinada, casi obsesiva, búsqueda de mi identidad más única, también la más próxima a la ficción, aunque al mismo tiempo, paradójicamente, la más cercana a la verdad.

Enrique Vila-Matas, no “Prólogo” de En un lugar solitario: Narrativa 1973-1984

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